sábado, 16 de enero de 2010

Preestreno de "La Herencia Valdemar 1/2" o del 50% de la película, el resto en 2011

"La Herencia Valdemar" es la primera entrega de dos películas rodadas a la vez -Peter Jackson hizo tres y le fue bien- y es la ópera prima de su director y guionista, José Luis Alemán (que inicialmente pretendía hacer una trilogía pero no pudo ser).  No obstante, la historia parece que también se ha escrito del tirón y que ha sido partida en dos de una manera un tanto violenta, de ahí que el final nos deje con cara de "¿están de broma, ya se ha terminado?"


También se divide en dos el argumento, por un lado se desarrolla una trama actual, protagonizada por Silvia Abascal, Eusebio Poncela y Rodolfo Sancho; y por otro lado, una línea argumental que corresponde al siglo XIX: aquí es donde la película alcanza su mayor nivel de calidad y donde la historia engancha. A partir de entonces, el guión olvida la trama del presente -muy acertadamente (de hecho, esta película podría haber sido 100% del siglo XIX)- hasta minutos antes del final donde se dejan las puertas abiertas -de una manera muy cutre, a nuestro pesar- para la segunda entrega de la cinta, que suponemos cerrará la trama contemporánea y en la que el director dijo que los efectos especiales iban a ser impresionantes y que habrá una secuencia memorable en el interior de una cueva. Habrá que verlo el año que viene.


La historia desarrollada en el siglo XIX cuenta con nuestro querido Paul Naschy haciendo de "bueno": el mayordomo de la familia Valdemar (tuvimos la suerte de que se rodaron las dos películas a la vez y pese a su fallecimiento le veremos en la segunda parte) y con Francisco Maestre, entre otros, interpretando muy dignamente al singular  Aleister Crowley, artífice de la invocación a las fuerzas malignas. La película trata de recrear el universo del escritor norteamericano H.P. Lovecraft con poco acierto, pero le agradecemos el intento, que en España es todo un logro hacer producciones de este estilo.  Además le damos un notable alto a los efectos digitales, que no tienen nada que envidiar a los de cualquier otra producción de cine fantástico. Eso sí, el ser invocado del final es primo hermano de Lord Voldemort en "Harry Potter y el Cáliz de Fuego"...





En resumen, una gran producción (la cifra oscila entre 12 y 25 millones de euros de presupuesto para hacer esta película y su secuela, eso sí,  sin subvenciones) un gran trabajo de efectos digitales CGI, una banda sonora estupenda, unas interpretaciones un tanto sosas -salvo la del mencionado Francisco Maestre- y una recreación muy digna del siglo XIX. 

Asimismo, el filme aporta una idea valiente y bien ambientada, pero con un guión muy pobre tanto en diálogos como en la estructura narrativa -esto influye negativamente en las interpretaciones- que desencadena en un final cortado con tijera a la espera de la segunda parte. En estos casos pongo el ejemplo del magnífico final de "Kill Bill I", que con una simple frase -sin efectos especiales ni nada, solo guión- te cierra la película genialmente y te da unas ganas tremendas de ver la siguiente. Mi recomendación para las productoras es que si contratas a un profesional para cada sector de la película (fotografía, montaje, diseño...etc) ¿por qué no hacer lo mismo con el guión? 

"La Herencia Valdemar" se estrena el 22 de enero en toda España. ¡Id a verla! ¡Yo estoy deseando ver la segunda parte! Y sí, aparece nuestro amigo lovecrafquiano, ése al que llaman Chtulhu...y bastante logrado aunque sea durante solo tres segundos y en los créditos.



Recreación dialagoda entre un productor y un director cualquiera en España.
 -PRODUCTOR: El guión lo escribes tú en dos semanas: ahorramos dinero y así presumes de ser también el guionista, que eso da prestigio y está de moda. 
-DIRECTOR: Pero... no sé, tendré que hacer copia y pega de algún sitio, y que no se note.
-PRODUCTOR: Tienes el ejemplo de Díaz Yanes con "Alatriste", ése es el modelo a seguir. Y sin la complicación del castellano antiguo.
-DIRECTOR: ¿Y qué hay de los derechos de autor? Me da miedo Ramoncín.
-PRODUCTOR: Con el Quijote podemos pasar desapercibidos, pero no te libras del castellano antiguo y es viejo de cojones.
DIRECTOR: No importa, usaré el traductor de google. ¡Que bien! y yo que pensaba que tenía que pensar.
-PRODUCTOR: ¿Que pensaste que pensarías? Nada, nada; y no te preocupes, que luego te nominaremos al mejor copia y pega del año, lo suelen llamar mejor guión adaptado, jijiji.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Opinión, que no crítica de "Luna Nueva"

De las peores películas que he visto y no estoy exagerando, bueno “2012” es igual de mala, pero ésa es otra historia, a Roland Emmerich le dedicaré otras líneas más duras. Volviendo a Luna Nueva, el guión es lamentable -imagino que la novela será algo mejor si no ¿para qué la adaptan?- porque no aporta nada a la primera película, salvo la aparición de los patéticos hombres lobo de videojuego barato y del "cásate conmigo" del final. No hay ningún climax, durante 3/4 de metraje no aparece un jodido vampiro ¿la peli no era de vampiros?, uno de los pocos que salen, el vampiro de las rastas y encima negro, es vapuleado por los lobos Nintendo... ¡¡en un flashbak!! -el director estaría preocupado de dañar la sensibilidad fémina- y la vampira pelirroja huye (también de los lobos calienta bragas cuando no se transforman), cae al mar y desaparece; ¡ah! se me olvidaba que se encuentra con Bella incosciente y… ¡pasa de ella olímpicamente! imagino lo que estaría pensando mientras buceaba: "Ummmm para qué voy a matarla, mejor me voy con mi amigo Sebastián a ver a la Sirenita, que hoy hay fiesta de subnormales, ju, ju".

Luego el otro prota, por el que las quinceañeras y más mayores suspiraban, no aparece en toda la película; sí, me refiero al Edward este, que en vez de quedarse con la pobre empastillada Kristen Stewart para controlar su rehabilitación, se va a Río de Janeiro a celebrar la llegada de los juegos olímpicos y por supuesto, no pierde el tiempo en proyectarse astralmente hacia ella en un efecto más propio de series como “Buffy, the vampire slayer”, “Hérules, sus viajes legendarios” o “Xena, la princesa guerrera”, que ya que le pagaban pues...que trabajase algo, digo yo, aunque fuera en un fondo azul y sin su Kristen. Y del indio Jacob no voy a hablar, ese que es incapaz de tirarse a la Stewart teniéndolo a huevo toda la película y justo cuando ella le deja claro su interés -increíblemente de las pocas secuencias que ha trabajado el director- donde Bella le dice con la mirada "hazme tuya, aunque pensaré en Edward mientras lo hacemos", pero al otro le entra fiebre, sale huyendo y piensa: ”¡Sexo antes del matrimonio, noooo!, el otro día me quité la camiseta para nada, sinf”


En definitiva, yo renombraría esta “cosa” como "La Saga Crepúsculo: Soy indio y amo a Laura en luna nueva, pero se la tira el vampiro blanco" Y con el subtítulo: bostezos masivos si eres hombre, gustazo si eres mujer y te ciega la lascivia puritana...Una joyita más para la larga lista de pufos ñoños…Y ojo, a mí si me gustó la primera, que por lo menos tenía el detalle de narrarte una historia con principio, desarrollo y desenlace. Mi única manera de encuadrar la película es como un episodio de televisión, y sinceramente a una película se le tiene que exigir más.
Por lo menos, “Eclipse” -tercera entrega de la saga- que se estrenará a finales de junio de 2010, la ha dirigido el británico David Slade, director de títulos tan interesantes como “Hard Candy” y la sobresaliente “30 días de Oscuridad”.

sábado, 28 de noviembre de 2009

Santiago Posteguillo cierra la trilogía histórica de "Africanus"



El pasado mes de octubre se publicó "La Traición de Roma", última entrega de la saga recreada por el escritor español Santiago Posteguillo sobre el personaje histórico de Publio Cornelio Escipión -también conocido como Africanus- durante el siglo II a.C.  Escipión pasó a la historia por ser uno de los mejores, sino el mejor, general de la República de Roma, dos siglos antes de que Julio César cruzase el Rubicón.

“La Traición de Roma” supone el epílogo de la gran epopeya histórica que representan éstas novelas. Porque, si anteriormente “Africanus” nos reflejaba la infancia y primeras campañas del personaje, para que, posteriormente, “Las Legiones Malditas” nos recreara sus mayores éxitos militares, como la victoria sobre Aníbal en la batalla de Zama, ésta última entrega nos presenta el final y declive de un Escipión cansado por la enfermedad y arrepentido de sus errores en el pasado.

                                                                                                            
La novela es digna sucesora de las dos anteriores e incluso superior literariamente. Obviamente, superar la acción y la aventura de las dos primeras era muy difícil y, como el propio autor me señaló en la Feria del Libro de Madrid, su idea era terminar la trilogía, plasmar históricamente la figura de Publio Cornelio Escipión y huir de ciertas incorrecciones históricas como que Escipión "Africanus" destruyó Cartago. Esto último queda reflejado en los apéndices del libro, muy útiles para el lector curioso por la historia real. Lamentablemente, no habrá una cuarta parte, porque la historia de Escipión termina en este libro, según Santiago Posteguillo.


La novela es también más extensa que las anteriores, así que el lector va a tener unas 800 páginas más donde disfrutar de la prosa ágil y visual de Posteguillo, su ritmo frenético y sus batallas tan ricamente descritas, así como los mapas explicativos de la formación de cada ejército en las diferentes fases de las batallas.  

Y para los amantes de la historia, no podría faltar el famoso encuentro entre Escipión y Aníbal, cuando el general romano preguntó al cartaginés cuáles –a su juicio- habían sido los tres mejores generales de la historia. Ante esa pregunta, nuestro querido -y temido- Aníbal Barca se citó a sí mismo en tercer lugar y añadió que si él hubiera vencido a Escipión en Zama, se habría nombrado en primer lugar. Un momento de la historia memorable. Siempre y cuando sea cierto el encuentro de estos dos generales de la antigüedad.  Los que quieran saber más que no pierdan el tiempo y que lean esta trilogía insuperable. Por supuesto, desde aquí hacemos un llamamiento para que algún día podamos disfrutar de esta historia apasionante en las salas de cine. 

lunes, 2 de noviembre de 2009

EL DIABLO SOBRE RUEDAS



Parodia del cartel original de la película por otro más personal y reemplazando el coche original por un Citroën BX.

martes, 21 de julio de 2009

Entrevista a Iker Jiménez (2006)

Aquí os dejo la entrevista que hicimos Julio Martínez y un servidor a Iker Jiménez durante 2006. Posteriormente, escribí toda la recreación literaria. Que lo disfrutéis.

Iker Jiménez:
“Hay algo que pervive con nosotros desde el principio de los tiempos: que es extraterrestre, probablemente; que es sobrenatural, seguramente”

Un día como cualquier otro, en la planta octava del número 31 de la Gran Vía de Madrid, el funcionamiento interno de la cadena SER seguía como si nada. El suelo enmoquetado para evitar el ruido del caminar, y los largos pasillos blancos que componen ese laberinto radiofónico, eran frecuentados con la normalidad de la rutina del trabajo bien hecho; y como todos los viernes a la una y media de la madrugada, se iba a emitir Milenio 3, programa líder de audiencia de las madrugadas de los viernes y de los sábados. Sin tener suficiente con el programa de radio, Iker Jiménez admite estar algo “cansadito”, al tener que compaginarlo con una nueva aventura del misterio (ésta vez en televisión) que se llama
Cuarto Milenio y que se emite la noche de los domingos en Cuatro.

Nuestro protagonista nos recibe con toda la cordialidad del mundo, por algo solo somos dos estudiantes de periodismo que pretenden entrevistarle y, si es posible, arañar algo de su tiempo. “¿Queréis una coca-cola o una botella de agua?” No, gracias “¿De verdad?” “Bien, creo que podemos hacer la entrevista aquí” Iker nos ha traído a un pequeño plató donde cree que podremos estar sin que nos molesten. Craso error. Un mosaico de botones rojos, y líneas verticales negras, representa la gigantesca mesa de mezclas. Una inmensa torre de aparatosos equipos, aparentan ser los sintetizadores y los magnetoscopios. Aquí se hace radio. Todo está meticulosamente configurado para su funcionamiento, por lo que no se han cuidado cuestiones como el orden o la decoración. La utilidad es el factor que impera en la radio.

La presencia de Iker Jiménez en televisión puede resultar engañosa. Su aspecto juvenil y risueño, complementado por su voz amistosa y cercana, además de su pelo alborotado, nos puede hacer pensar que nos encontramos con un principiante; alguien cargado de buenas intenciones, pero con mucho que aprender. Esto no es así. La realidad es bien distinta, porque Iker ha trabajado en casi todos los medios audiovisuales de nuestro país, desde revistas sobre el misterio, hasta las grandes cadenas televisivas, como TVE, Tele 5, Antena 3, y recientemente Cuatro. Es autor más de cinco ensayos desde 1999, y hace poco ha publicado “Camposanto”, una novela de intriga y misterio basada en sus investigaciones sobre El Bosco.

Iker cree que la televisión siempre ha tratado muy mal el tema del misterio: “Nos mostraban debates de tíos vestidos con túnicas que venían de Marte o el típico vidente que se tira eruptos. Yo entonces iba a la televisión a exponer mi conclusión o mi investigación y no he querido prestarme a debates de ese tipo”. Iker Jiménez, recibió en su día ofertas para presentar y promocionar sus libros en diversos programas nocturnos de máxima audiencia pero las rechazó. Su gesto y su mirada es grave y seria al llegar a este punto. Para él, nadie debe reírse de este tipo de temas, porque algunos son muy serios: “Haces lo que a ti te gusta sin insultar la inteligencia de ningún teleespectador...”

Iker Jiménez se considera ante todo periodista, un periodista de sucesos, que se metió de cabeza en el mundo de lo misterioso y lo paranormal por curiosidad. Ésa curiosidad sana le hizo empezar muy pronto en este oficio, desde los 16 años. Durante la entrevista, Iker no puede ocultar la nostalgia por revivir sus inicios y extiende las manos formando ademanes alegres. De Iker se podría decir que es un periodista a la antigua usanza. Su perfil periodístico es el de alguien que se desplaza al lugar de los hechos, se enfrenta a los problemas que ello puede conllevar y, lo mejor de todo, ¡es que disfruta haciéndolo! En palabras suyas, ésa es la gran aventura, una auténtica satisfacción personal.

Detrás de un profesional, siempre hay un mentor o alguien que le ha marcado mucho desde la infancia. Para Iker Jiménez hay dos nombres que destacan enormemente, Juan José Benítez y Fernando Jiménez del Oso. El primero, marcó la infancia de Iker con un librito publicado en la década de 1970: “Cien mil kilómetro tras los OVNIS”: “Yo quería ser ese tío, aunque no sabía cómo y de qué forma, porque solo tenía 11 años. Yo quería tener un 124 como Benítez, acudir a los pueblos de Castilla y vivir el misterio, contarlo como un Don Quijote”

El segundo, Fernando Jiménez del Oso, además de haberle influido en su infancia con los programas de misterio que hacía en TVE, fue quien (años después) le contrató como reportero para la revista Enigmas y más adelante, le fichó en otro programa televisivo de misterios llamado “La otra realidad” (1999): “En ese programa yo era el reportero, el que se iba a grabar a los sitios y a ver los misterios en vivo. Cosa que ahora hecho mucho de menos porque con todo este tinglado es imposible” Esto da pié para decirle a Iker que ahora hace todo lo contrario, a lo que nos respondió: “Sí, si, realmente... ¡hombre! sigo investigando para el libro que estoy haciendo y demás. Procuro sacar tiempo donde casi no hay”

Pero no todo ha sido fácil en la carrera de Iker Jiménez. No podemos olvidar como, hace tres años, cuando Milenio 3 iba a emitir su primer programa en la SER, Iker no sabía cómo o quién iba a darle el crédito suficiente para empezar un proyecto así. Porque un programa de misterio generaba muchas dudas dentro de la directiva de la cadena. Iker se mostraba emocionado al contarlo, para él fue algo muy importante. Iñaqui Gabilondo fue la persona que paró a Iker en uno de los pasillos de la SER y con un aire ameno y cercano le dijo: : “¡ Oye chaval! Me he enterado que vas a hacer un programa” Iker Jiménez estaba temblando y trataba por todos los medios de parecer seguro de sí mismo. Después de todo, había pocos motivos por los que Gabilondo quisiera hablar con él. Iñaqui volvió a insistir, porque parecía que ese joven periodista estaba algo cohibido: “¿Sabes que yo vi un OVNI, no?” A lo que Iker respondió con más tranquilidad: “Claro, Iñaqui, la historia de los reyes en el avión rumbo a China...” Iñaqui miró a Iker con una gran dosis de paternidad mientras que no paraba de pasar gente por el pasillo, y concluyó diciendo: “¡Te la voy a contar!”
Iker Jiménez y Javier de Lorenzo (Foto: JM)

“Y se sentó justo ahí, donde tú estas y me dejó hacerle la entrevista”. Iker señala con el ceño fruncido mi asiento. No puedo evitar sentir cierto escalofrío al imaginarme la escena: éste fue el plató donde empezó a emitir Milenio 3, porque ahora se emite en el plató número 1 y siempre habíamos pensado que se había emitido desde allí. Evidentemente, cuando empezó no era líder de audiencia de las madrugadas y no tenía ese estatus.

El estar especializado en un tema tan polémico como el misterio, no hace que a Iker Jiménez le falten detractores, a lo que él responde con mucha pasión que si se tiene fe en el trabajo profesional, no le tienen que importar a uno las críticas: ”si eres una persona pública tienes que asumir eso, porque todo eso no es nada si tu disfrutas con lo que haces, ésa es la filosofía” También ha tenido la mala suerte de haber difundido alguna noticia que no era verdadera. En su experiencia personal, afirma con cierto lamento, le han engañado varias veces con cosas que no parecían lo que eran: “La filosofía de nuestro programa es que somos un grupo de curiosos (por supuesto ningunos Dioses ni ningunos sabios) que nos interesamos por algunos temas que interesan a la gente y lo podemos hacer mejor o peor e incluso equivocarnos”. Iker no puede evitar comentarnos que, a veces, descubrir un fraude es más interesante que cualquier otro misterio.

Poco a poco el clima de la entrevista se va distendiendo, y podemos ir subiendo a un nivel superior. Si el lector avispado ha leído o escuchado algún trabajo de Iker Jiménez, sabrá que nuestro personaje nunca suele emitir juicios personales sobre los misterios que divulga. No es de extrañar, ya que en un amago de sinceridad, nos confiesa que su idea es contaminar lo menos posible a la persona que recibe la información. No obstante, insistimos en que nos diga cuál es su opinión sobre los fenómenos inexplicables. En este momento, Iker se piensa concienzudamente la respuesta, se lleva la mano al mentón y mira hacia abajo pensando qué decir y cómo decirlo. El tiempo se prolonga inevitablemente y el único testigo es el reloj digital de cifras rojas sobre negro del plató, en el que tan espasmódicamente traza círculos el segundero. Se ve claramente que no es algo que le guste compartir con cualquiera, pero después de varias cavilaciones, se atreve:

“Llevo casi 20 años entrevistando gente que...¡tu verás! después de más de 2.000 o 3.000 testigos, ¿qué has aprendido? Pues que la gran mayoría de los casos son irrefutables, que tú dices ¡caramba! éste tío DE VERDAD ha visto algo. Los casos más interesantes son los que llamaríamos casos cercanos, no algo en el cielo que pueden ser tantas cosas que la mayoría son explicables, pero otros casos, cosas cercanas, como el caso de Galdar, con una esfera saliendo del mar con dos tíos dentro...Pues en estos casos, en TODOS, el 99%, ocurren cosas que me han dado mucho que pensar. El testigo dice que no se cruzó con nadie en la carretera, a pesar de ser una carretera muy transitada; que de repente se hizo el silencio, que todos los animales del campo (cuando es un pastor o un agricultor) se callaron... Y me da la sensación de que entran en una coordenada distinta, como en una especie de “sueño compartido”, como una especie de cosa que acompaña al ser humano desde el principio de los tiempos, que antes se llamarían ángeles o duendes, y luego se siguen llamando lo que nosotros hemos ido aprendiendo...”

No salimos de nuestro asombro al oír las palabras de Iker. Estupefactos, seguimos escuchando su opinión más personal, mientras que por la mampara del plató, el productor de Milenio 3, Alberto Granados, nos hace señas para que terminemos de una vez. ¡No nos queda tiempo! Por suerte para nosotros, Iker le hace una seña sonriendo para que espere y continúa con su relato: “Creo que hay un fenómeno que sigue a la humanidad desde siempre: dioses, diablos, como quieras llamarlo. Que se aparece según nuestro entorno cultural y lo vemos según nuestra capa de información: como las apariciones de la virgen; si ves casos primigenios todo es lo mismo. Y no veo yo que sean cosas de chapas con tornillos que dejan huellas y que vienen de no sé donde. Yo creo, puedo estar equivocado perfectamente, que hay algo que pervive con nosotros desde el principio de los tiempos: que es extraterrestre; probablemente, que es sobrenatural; seguramente. Y que aparece y que la gente no miente, también lo creo. No creo que vengan de otro mundo, el fenómeno está mucho más cerca de nosotros”

Segundo intento de Alberto Granados para cortar la entrevista. Parece que Iker sigue sin hacerle caso, y eso es una buena noticia para nosotros porque nos permite abordar más temas de interés. Iker se ha caracterizado por llevar su nivel de investigación hasta límites insospechados en busca de la prueba o del dato, pero con ciertos límites, que, según él, debe marcarse cada uno: “Yo creo que hay que usar toda la destreza, todos los medios, toda la inteligencia; pero hay una cosa que está por encima, el código ontológico personal de cada uno, no el profesional". Sin embargo, explica con una gran valentía y una determinación sorprendente, que usaría toda su destreza para conseguir una noticia aunque no sé quién se lo impidiera.

Ése espíritu aventurero, le ha llevado a que le tilden de todo: “Mira...a mí me han tomado por testigo de Jehová, por recaudador de impuestos, por minero, por vendedor de libros, por miembro de una secta espiritualista del fin del mundo... ¡Me han tomado por todo! Pero es una experiencia impagable”. Para Iker, el hecho de sentarse cada madrugada delante del micrófono o delante de las cámaras de televisión, supone la mayor aventura posible: “siento una sensación ... que es... impagable y que ningún oro del mundo lo vale” Nos confiesa que la gran aventura es el buscar, no el encontrar.

El mundo del misterio está lleno de enigmas, pero uno de los que más ha llamado la atención de Iker Jiménez es el fenómeno OVNI, dentro de este fenómeno, le planteamos la posibilidad sobre qué pasaría si se encontrara la evidencia de la existencia de vida extraterrestre: “Yo creo que hoy en día nadie lo creería”. Acto seguido, nos explica con cierto pesar que aunque fuese una prueba irrefutable, hay muchos sistemas en el mundo para convertir en mentira todo lo que es verdad. “Nadie sabe qué es verdad y hasta dónde llegan las mentiras” Lamentablemente, Iker no cree que nunca llegue a nuestras manos esa prueba, porque se siente alejado de esas grandes verdades, al final, nos explica, uno va descubriendo cuál es su rol en el mundo: “Mi lugar es... el de si es posible, emocionar a mucha gente con la búsqueda. Que mucha gente, muchos chavales hayan comprendido el mensaje de búsqueda: sal, busca y ejerce el periodismo a tu manera; vive la libertad del buscador, que es la gran prueba”.

La gran puerta metálica insonorizada se abre y de ella surge Carmen Porter (copresentadora del programa y esposa de Iker) para decirnos, con mucha amabilidad, que se ha terminado el tiempo. En seguida recogemos nuestros objetos, damos la mano a Iker afectuosamente, nos firma alguno de sus libros, y mientras la grabadora sigue funcionando, aprovechamos para poder enterarnos de un último aspecto, y es su opinión sobre el misterio en el cine. Sin tiempo que perder, nos comenta que para él, las películas se quedan muy cortas, y entiende por cortas porque se pasan, distorsionan el argumento y le quitan la magia a la auténtica historia: “La ficción desvirtúa tanto el caso real que yo soy muy enemigo de las ficciones. Mi frase favorita es que la realidad supera siempre a cualquier ficción”

martes, 21 de abril de 2009

La Sombra del Poder


La nueva película protagonizada por Russell Crowe, que todavía no se ha recuperado de su sobrepeso premeditado en ‘Red de Mentiras’ (Ridley Scott, 2008), supone una grata sorpresa, porque quien esperaba ver el típico thriller político estaba muy equivocado. Me explico:

Russell Crowe es el típico periodista pasota y brabucón por el que han pasado muchos años de profesión y no está por la labor de meterse en un caso que ponga en peligro su cómoda vida de profesional acomodado, pero da la casualidad de que es amigo íntimo –compañeros de piso en la universidad, por lo visto- de Ben Affleck, Congresista con todos los honores de los Estados Unidos de América. La trama comienza con la muerte de una compañera de trabajo del señor Congresista y nos podemos imaginar el resto: el personaje de Crowe está obligado moralmente a ayudar a su amigo -aunque poco a poco le va interesando más la noticia que la amistad- y se sumerge en un juego de conspiraciones gubernamentales, corrupción política y fuentes encubiertas que llevan a los protagonistas a volverse locos buscando la verdad con el riesgo de peligrar su amistad. Aquí la trama se concentra en Crowe dejando Affleck como mero comparsa, por suerte para él, porque el chico no da para más.

Sorprendentemente, la historia se sustenta en un buen guión y unas interpretaciones bastante decentes, como las siempre geniales de Hellen Mirren (directora del periódico, el Washington Globe), las ocasionales de Affleck (me refiero en toda en su filmografía) y la periodista compañera de Crowe, Rachel McAdams (que veremos interpretando a Irene Adler en la nueva adaptación de Sherlock Holmes).
Así que no perdáis el tiempo e ir a verla al cine.

Recomiendo quedarse a ver los títulos de crédito, que nos muestran la rotativa del periódico y que son un claro homenaje a los créditos de ‘Primera Plana’ de Billy Wilder (1974).

‘La Sombra del Poder’, está dirigida por Kevin McDonald (‘El último rey de Escocia’) y basada en la miniserie de televisión ‘State of Play’ de 2003, creada por Paul Abbott y que curiosamente dirigió David Yates (director de las adaptaciones cinematográficas de los tres últimos libros de Harry Potter: La Orden del Fénix, El Príncipe Mestizo y Las Reliquias de la Muerte).